Mountain Bike Club de Campo - Las Navas del Marqués

Las Navas del Marqués

Ver paisajes de Las Navas Las Navas del Marqués es un pueblo de la provincia de Ávila cuyo término municipal limita con la Comunidad de Madrid y situado a 1.300 metros de altitud en plena Sierra de Malagón. Económicamente y demográficamente hablando, debe ser uno de los municipios más importantes de la provincia de Ávila, rondando los 6.000 habitantes. Merece la pena visitar el castillo de Magalia (en la foto), el convento y el Risco de Santa Ana, como partes más representativas de este pueblo serrano. Sus alrededores son una gozada para la práctica de la bicicleta de montaña al no existir demasiados vallados y por la cantidad de caminos y pistas forestales existentes. Al sur y al este del pueblo se extiende un imenso pinar que antiguamente se explotaba para extraer resinas, al oeste y al norte hay un robledar convertido en dehesa por el ganado, y en el alto situado al norte, donde no llegan ni los pinos ni los robles, el páramo de montaña, de gran belleza, alcanza la cota de los 1640 metros y en verano se disfruta de lo lindo pedaleando por las pistas de servicio de los molinos de viento, situados en toda la cuerda de la montaña. Estos alrededores, además del clima, fresco en verano, han hecho de Las Navas un lugar de veraneo desde tiempo inmemorial. En resumen, ¡una pasada de pueblo! y si no que nos lo pregunten a los que somos de allí.

Los ciclistas

"LOS ESKALADORES" de Las Navas

Yo soy "navero" aunque no naciera en Las Navas. No sólo tengo raíces maternas, sino que he estado vinculado a Las Navas desde que soy pequeño pasando todos los veranos y gran parte de los fines de semana en este, mi pueblo del que me siento orgulloso y no lo oculto. Aquí descubrí hace ya algunos años la bicicleta de montaña cuando el Club Matalacarrera, al que estoy agradecido por lo que he aprendido y por haber hecho que me enganchara a este deporte, todavía organizaba salidas en montaña. Siempre que me escapo a Las Navas salgo con otro grupo de "enganchados" a la bicicleta de montaña con los que me encuentro muy a gusto pedaleando: los "Eskaladores", apodo que hace referencia a lo fuertes que están todos, sobre todo en las subidas. Al principio el grupo de Las Navas siempre salíamos por los alrededores del pueblo (paisajes espectaculares le sobran a esta zona de la sierra) pero, por culpa mía y al menos una vez al año, consigo que nos hagan una visita al Club de Campo. También planificamos, casi todos los meses, una ruta conjunta en algún lugar a mitad de camino entre Madrid y Las Navas.

Victor de Pablo ("Serafín")

Domingo 31 de Diciembre de 2017. Clasica subida a Santa Catalina

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TRADICIONAL SUBIDA A LAS ANTENAS DE SANTA CATALINA

Un año más y como ya es tradición el último domingo del año, todos los grupos de aficionados al ciclismo de Las Navas del Marqués realizan la mítica ascensión a las antenas de Santa Catalina. Este año, además, coincide con el último día del año, por lo que se hace aún más especial y a la vez dura para todos los que tenemos la intención de realizar otra ruta nocturna.

Me acerco a eso de las nueve de la mañana a la rotonda del parque y me encuentro a unos 50 ciclistas, saludos, risas, foto de rigor y nos ponemos en marcha.

Bajamos a ritmo rápido hasta Valdemaqueda por el arroyo de la Hoz, surgen varios pinchazos que se resuelven rápido gracias al milagroso líquido tubeless. Al llegar al cementerio, el grupo se divide en dos, los más fuertes que afrontan las temidas Pintas y el resto continua hasta el centro del pueblo para subir directamente a las antenas. ¡Sálvese quién pueda!

¿Qué decir de esta subida...? Muy exigente desde el inicio, de esas que ponen el corazón a mil y la bici de manos. Como no subí por Las Pintas os cuento lo que pasó por el lado “flojo”: comenzamos la subida amenizados por la retransmisión del Presi de Matalacarrera, aunque pronto la escasez de aliento le hace cesar. En la portera todo el mundo para a desvestirse, parece que las cuestas suben la temperatura, sobran las bragas y otras prendas de invierno. Continuamos hacia arriba sin respiro, hasta llegar al descansillo que permite coger un poco de aliento ante lo que se nos viene encima, las últimas zetas. Es aquí donde cada uno sube al ritmo que le permite sus riñones, ya que solo queda meter piñón grande y a dar chepazos. La niebla que nos acompañaba hace que la subida se haga un pelín menos dura, ya que no deja ver lo que queda en ningún momento, y así, como gorilas en la niebla, llegamos hasta la cima donde los buenos ya esperan.

Aquí comemos la galleta y fotito para el recuerdo, ¡rápido que hace frío fotógrafo! Lo mejor de llegar allí arriba es bajar, sin duda. Otra vez el grupo se divide, unos por Los Roñales, otros por el mismo camino de subida y otros a dar al Canto de la Gallina. Nos reagrupamos en el cementerio de Valdemaqueda y para arriba, sin prisa pero sin pausa hasta para en algún abrevadero donde nos abastecen de cerveza y pinchos.

Un placer compartir un año más con todos los aficionados de Las Navas esta ruta, dura pero llena de buen rollo.

¡Feliz año nuevo!

Peter.

(escrito por Pedro Esteban)

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