Mountain Bike Club de Campo

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Los ciclistas

¿Quiénes somos?

Ante todo somos un grupo de amigos con una afición común: la bicicleta de montaña, a la que estamos "enganchados" como si de una droga se tratara. Salimos todos los domingos del año, llueva, nieve o granice (aunque alguna vez no ha habido h.... manera y nos hemos quedado en casa). La mayoría vivimos en las urbanizaciones Club de Campo, Ciudalcampo (R.A.C.E.) y alrededores, pero cada vez hay más "adictos" que se apuntan a venir con nosotros y que se "enganchan". Las rutas que realizamos las podéis ver, casi todas, en esta web. Tenemos preferencia por la Sierra de Madrid y por los alrededores de Club de Campo y San Agustín del Guadalix, pero nuestra afición nos hace explorar otros sitios de la provincia de Madrid, Guadalajara e incluso Ávila, donde tenemos también otro grupo de ciclistas de Las Navas del Marqués con los que nos juntamos a menudo (ver página de Las Navas). Pedalear con un grupo numeroso (sin pasarse) es muy divertido, agradable y se acaba por hacer verdaderos amigos. Como se puede observar por nuestros "cuerpos serranos" no es que seamos unos atletas precisamente (bueno, José Luis sí que lo es) por lo que nuestras "marchas" son tranquilas (a veces demasiado y suena la música de Verano Azul) y cualquier persona que tenga, primero de todo, bicicleta, un poco de fondo físico y, sobre todo, mucha afición (¡lo peor son los madrugones!) puede ir cómodo en el grupo. ¡Apúntate!.

Víctor, el "webero"

Domingo 14 de Agosto de 2016. Somosierra, Linera

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Ruta en familia
Sólo 6 ciclistas al final acudimos a la cita del Puerto de Somosierra aunque, en principio, íbamos a ser 10. Y es que hay gente que tiene motivos irreprochables para no ir pero, otros, ponen unas excusas que nadie se cree.

Para empezar, el Sr. Catalán, hace unos días, me interroga en el whatsapp sobre cómo es la ruta, que si el track es el bueno, que si voy a llegar pronto que tengo comida familiar, que si la abuela fuma,… Para luego ponerse tierno: que quiero ir, que os echo de menos, que si bla, bla, bla… que le tuve que cortar diciéndole que si era mariquita y que nos veíamos el domingo. Pues resulta que no ha venido y le tocaba la crónica. Excusa: “que tuve cena anoche y me acosté tarde”. Y digo yo, si tienes intención de ir ¿no te apuntarías en el blog el día antes? Me parece a mí que este pájaro está mintiendo, ¡joder! ¡cabrón! ¡me salvabas de la crónica! ¡coño!

Otro que iba a venir, el Sr. Castaño. “Voy desde el pueblo que os echo de menos y así os veo”. Otro “julay”. Resulta que está probando la resistencia de su hígado y se emborracha todos los días y todas las noches. Vamos, un no parar, ¡qué putada! ¡qué pena me das! Eso sí, dice que ha salido a las 11 de la mañana porque a esa hora no hacen control “anti-dopping”.

El Sr. Simpson si que tenía una buena excusa. Le dio una contracción a su mujer (o se la inventó por joder), que está embarazada y estuvo pensando en ir o no ir. ¿Qué estabas pensando en ir o no ir? Pero ¿estamos gilipollas o que? Si vienes a la ruta seguro que tienes las maletas en la puerta cuando llegues, ¡normal!. Ahora bien, hay que estar un poco loco para procrear a tan avanzada edad, ¡qué huevos tienes! Te lo digo con todo el cariño.

El último que manda un whatsapp escueto es el Sr. Sánchez: “No me encuentro bien. No voy”. ¡Hostias! ¿qué le pasa al “super-javi”? La ruta la propuso él y tiene que estar muy mal para no ir. Toda la ruta todos en un “sin-vivir” ¿qué le habrá pasado? Acertó el que dijo: “eso es una gastroenteritis y se está yendo por las patas abajo, que ahora en verano es habitual” (qué fino). Pero la verdad es que podías haber especificado algo en tu whastapp para tranquilidad del grupo. Por ejemplo, “estoy agarrado a la taza del “váter” (water en inglés), o si quieres ser más fino, pues la frase preferida del Sr. Aja: “estoy escribiendo varias cartas al rey sin poder parar de escribir”. Es decir, algo que hubiéramos entendido perfectamente. Bueno, Javi, fuera de coñas, mejórate.

Total, que en Club de Campo estábamos el Sr. Martín, el Sr. Verdes y el que escribe. Venga, a toda mecha para Somosierra, donde estaba el resto de asistentes a la ruta: el Sr. Álvarez, el Sr. Ventura y el Sr. Delgado. Abrazos de rigor (pero sin mariconadas) y a empezar a pedalear.
Ninguna incidencia en la ruta que transcurrió con un tiempo espectacular, hacía fresquito en estas altitudes que se agradece, viniendo del infierno de Madrid. Esta falta de incidencias me obliga a contar algunas anécdotas, poco importantes, que sucedieron durante los casi 60 kilómetros de inmejorable “cicladura” y a que adivinéis quiénes son los protagonistas de dichas anécdotas. Así pensáis un poquito que falta os hace, yo lo hago por el Alzheimer.
Nada más salir había unos cuantos asnos en un prado de Somosierra que, unidos a los que pedaleábamos, a alguien, del que deberéis adivinar su nombre, se le ocurrió dar el grito de ¡foto de grupo, foto de grupo!

Poco más allá el camino se encuentra cortado por un rebaño de ganado ovino del que nos salen a saludar 6 o 7 mastines que nos hicieron pararnos hasta que nos olieron (se nos olvidó preguntarles quién olía peor). Preciosos ejemplares estos cánidos que acojonaban algo, pero hubo uno que quería tirárselos, convenciéndole el resto de que no lo hiciera. “Pues una ovejita, me tiro una ovejita que me miran con ojos tiernos…” ¿Quién puede ser este individuo? Venga, que esto es muy fácil.

Continuamos la marcha y hubo uno que no dejaba de dar “la brasa” al alcalde (o sea, a mí) durante toda la ruta y que, a pesar de ser una ruta sin apenas pendiente, iba con malas sensaciones y con pulsaciones anormalmente altas. Esto ya le ha pasado otras veces y espero que nunca le pase nada. Supongo que a este ciclista también le identificaréis, ¿no?

Tomamos el avituallamiento en el Puerto de Linera, coronándolo para buscar las vistas segovianas de y la pista que sube desde Arcones. Aquí también hubo alguien que le contaba al más novel del grupo, el Sr. Delgado, lo duro de la subida y las sensaciones cuando se corona este puerto en el que normalmente hace frío haciéndose muy duro esperar a los últimos en llegar. En fin, la “chapa” habitual. ¿A que sabéis de quién se trata?

Luego hubo otro que se le partió el cable del cambio trasero y que hizo toda la vuelta con el mismo desarrollo para no tener que parar y contabilizarle la avería. Voy a daros alguna pista de este individuo pues, hace muy pocas rutas tuvo la misma avería, es muy callado, casi autista y no le gustan nada los “selfies”, el pobre sólo hace 6 o 7 en cada ruta. ¿Quién es?

Luego está nuestro “camera-man”, que me la pongo en el manillar, que me la pongo en la tija del sillín, en la horquilla, en la punta del …

Y por último uno que llevaba una camiseta de La Legión (que acojonaba un huevo) que intenta convencerme de que tenemos que apuntarnos a una prueba anual que organizan los legionarios, de tropecientos kilómetros, en bici, a pie, nadando, a pata coja, …. Y que si quieres abandonar, estos amables militares, te obligan a acabar ¡por cojones!. De hecho, me contaba, que uno que partió el cuadro de su bicicleta le hicieron un apaño con unos tablones y cinta aislante para acabar la ruta, y la acabó, vaya si la acabó, ¡joder, Emilio! si hubieras ido la Laguna de los Pájaros con la Legión y no con nosotros todavía podrías dar uso a tu antigua TopLine.

Terminamos temprano la ruta, sobre las 12:15 y nos sentamos con buenas vistas a tomar las bien ganadas cervezas para brindar, como siempre, ¡Por las cosas de Montar!

(escrito por Víctor)

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