Mountain Bike Club de Campo

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Los ciclistas

¿Quiénes somos?

Ante todo somos un grupo de amigos con una afición común: la bicicleta de montaña, a la que estamos "enganchados" como si de una droga se tratara. Salimos todos los domingos del año, llueva, nieve o granice (aunque alguna vez no ha habido h.... manera y nos hemos quedado en casa). La mayoría vivimos en las urbanizaciones Club de Campo, Ciudalcampo (R.A.C.E.) y alrededores, pero cada vez hay más "adictos" que se apuntan a venir con nosotros y que se "enganchan". Las rutas que realizamos las podéis ver, casi todas, en esta web. Tenemos preferencia por la Sierra de Madrid y por los alrededores de Club de Campo y San Agustín del Guadalix, pero nuestra afición nos hace explorar otros sitios de la provincia de Madrid, Guadalajara e incluso Ávila, donde tenemos también otro grupo de ciclistas de Las Navas del Marqués con los que nos juntamos a menudo (ver página de Las Navas). Pedalear con un grupo numeroso (sin pasarse) es muy divertido, agradable y se acaba por hacer verdaderos amigos. Como se puede observar por nuestros "cuerpos serranos" no es que seamos unos atletas precisamente (bueno, José Luis sí que lo es) por lo que nuestras "marchas" son tranquilas (a veces demasiado y suena la música de Verano Azul) y cualquier persona que tenga, primero de todo, bicicleta, un poco de fondo físico y, sobre todo, mucha afición (¡lo peor son los madrugones!) puede ir cómodo en el grupo. ¡Apúntate!.

Víctor, el "webero"

Domingo 17 de Septiembre de 2017. Subida a la Majada del Cojo y bajada a Rascafría desde el refugio de La Morcuera por El Pinganillo y El Gollete

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SON TODOS LOS QUE ESTAN. NO ESTAN TODOS LOS QUE SON 

Última ruta del verano. Y nada mejor que iniciarla desde una localidad de la sierra madrileña poco conocida por el grupo. Y no será porque nuestro queridísimo "alcalde" no se empeña en ello : Rascafría.

Hoy en día el Valle Alto del Lozoya, es decir Rascafría y sus alrededores, está tomado por legiones de excursionistas y domingueros de toda clase y condición.  Pero hace siglos este apartado valle, encajonado entre cumbres de más de 2000 metros, era refugio de bandas de ladrones y proscritos moriscos, dando lugar a que se creara una milicia de caballeros quiñoneros, obligados a tener un caballo propio medianamente decente y organizados en cuadrillas, una por cada quiñón (Rascafría, Oteruelo, Alameda y Pinilla). Pasados los siglos, un bandido célebre, posiblemente el último bandolero legendario de la sierra madrileña, era conocido en todos los pueblos de la Sierra madrileña y buena parte de la provincia de Segovia : El Tuerto Pirón.

Unos siglos más después y desde hace tiempo, un grupo de bandidos, venidos a caballeros con monturas propias, algo diferentes, vuelven a merodear por estos lares, por senderos, caminos y despeñaderos diseñados por un nuevo tuerto pirón, el no menos conocido Victor cabrón (con cariño). La diferencia ahora es que se autorroban horas de sueño, y se reparten fuertes dosis de esfuerzo y sufrimiento con grandes cantidades de diversión. 

Muy de mañana y con una temperatura prácticamente inexistente, se juntaron algunos de los bandoleros habituales en La Pradera, restaruante punto de arranque, ataviados con sus vestimentas propias de esta nueva época, que por su denominación (bragas, manguitos, etc.) poco agradarían a aquellos otros aguerridos bandidos que camparon por la zona. Llegaron 21 y hubo significativas ausencias, unas de justificada causa y prescripción facultativa fisioterapéutica y otras por fisiocuestiones personales reiteradas. Y es que ya se sabe, son todos lo que están pero no están todos los que son, y que cada uno saque su propia conclusión.

Comenzamos con una subida tendida, continua, constante y sufrida, de tan solo 14 kms. que nos llevaría hasta el refugio de La Morcuera. En este tramo el buen samaritano de Manuel me apuntaba que no pasase de 70 (¿kms/hora?,¿Subiendo?). Ignorante de mí, se refería a mis pulsaciones. ¡Como debía verme!. Y es que no era consciente del sobrepeso. Todo un mes sin salir del garaje, ¡como se había puesto la condenada de mi montura!. Siguiendo con nuestra subidilla, y pasando previamente por una pista pedrera hasta la Majada del Cojo, donde hicimos la primera de las fotos de grupo. Luego algo más suave pero en ascenso continuaríamos hasta Peñas Viborizas para ganar una buena altura y tras un ligero llano en descenso llegaríamos al Boqueron. Hasta aquí alguna leve incidencia a resaltar, el pinchazo de Víctor y las dificultades técnicas de Emilio con su tija autoretractil y su horquilla independentista.

Seguiriamos subiendo hasta el refugio de La Morcuera tras un tramo de carretera asfaltada, corto, pero en subida, ¡no podia ser de otra manera!, para una vez allí poder dar cuenta de nuestra manduca.

A partir de ahí, un tramo de transición, pasaríamos por los Barracones y así hasta llegar a El Pinganillo. ¡Alguno hecho un pingajo!. Más adelante y dejando atrás el cancho de la zorra llegaríamos a los dominios ocultos y callados de nuestro particular "Baco arandino", El Gollete, para acto seguido descender por un empinado cortafuegos que despertaría nuevas sensaciones en quien estrenaba montura, Ramón. Ahora con la tija regulada hasta la más baja posición había perdido la posibilidad de apretar el culo al descender, manifestaba. ¡Y yo que pensé que en estos descensos solo se apretaban los dientes y los ojos!. Este grupo no deja de sorprenderme cada ruta.

Con la adrenalina ya consumida, llegaríamos a la Majada Grande para atravesar el arroyo Aguillon, donde solo unos pocos incautos e ingenuos sucumbieron a las artimañas fotográficas de Adolfo para plasmar, con el regocijo popular del resto, la mojadura de pies de casi todos los que pretendieron cruzar bajo las maléficas indicaciones adolfinas.

Desde aquí y con la proximidad de las cervezas el ritmo de la marcha tomo velocidad inusitada en algunos para llegar a El Paular.

La última de las incidencias estaba por acontecer, pinchazo de Javi Sánchez, y otra vez se despertarían nuevas sensaciones en el grupo ante el estilo tan particular de Gonzalo de utilizar el "penebombin" que levantó pasiones y puso a tope a nuestro bikerradiofónico, Pepe Herrera. Tal nivel de excitación y la corta distancia que restaba hasta Rascafria hizo que el averiado ideara una nueva técnica deportiva: el estibathlon. Cargo con su bici al hombro y a correr con sus zapatillas de tacón. ¿Porque eran de tacón, verdad? Al menos así me pareció por como se movía y le miraban los excursionaistas con que nos cruzábamos, además del interés que las mismas o sus formas y maneras de carrera despertaron en un buen samaritano que se ofreció a turnarse en la carga.

Tras un tramo de acompañamiento, finalmente fue abandonado por el resto del grupo para que atravesara el Puente del Perdón y alcanzase el indulto por sus felonías serranas y fuera rescatado por su bandolero par, mientras los demás disfrutaríamos del último tramo a través del monte de los Batanes por sus senderos angostos y arbolados y nos iríamos directamente al "infierno" ya que en esta ocasión no tuvimos a bien parar en El Purgatorio.

Nuevamente en La Pradera, finalizada nuestra jornada "bandolera" dimos cuenta de varias raciones de torreznos al más puro estilo victoriano, y con delicadas y angelicales voces entonamos un cumpleaños feliz en honor del doble hinco (ya sabeis la rima) recién estrenado de nuestro alcalde.

Cada domingo siento una necesidad inconfensable de madrugar y compartir unas horas, que siempre me parecen muy cortas, con un grupo de bandidos que desde hace años y cada ruta me vienen robando el corazón (sin mariconerías, como diría alguien de infalible inasistencia), y puedo aseguraros que son todos los que están y no están todos los que son.

Ciceron en su carta de amicitia escribia : "Quae potest ese vitae iucunditas sublatis amicitiis?". Que de agradable tiene la vida si no hay amistades?

Esta afición nuestra forja amistades : "Vivir sin amigos no es vivir"

(by Juan)

(escrito por Juan)

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